Los más pequeños de la casa esperaron impacientes la salida de las carrozas, aunque ni un sólo caramelo pudieron degustar.
A pesar de la amenaza de lluvia por partes de las nubes negras, la suerte acompañó y las nubes dejaron pasar al sol de última hora del día.




De pena ni un triste caramelo para los niños que vergüenza..